reconocerse comunidad

Queremos saber de ti

    Reconocerse, nuestra perspectiva

    Supongo que no soy el único que tiene la impresión de formar parte de una extraña carrera. Como si en los últimos años el ritmo se hubiera acelerado. Muchas veces me recuerda a cuando alguien se sienta sobre el mando a distancia de un reproductor audiovisual, de modo fortuito aprieta el botón de acelerar y tardamos unos segundos en darnos cuenta que el ritmo es anormal.

    Carreras en el metro, carreras para llegar al supermercado antes de que cierre, carreras para terminar el trabajo a tiempo, carreras para conseguir trabajo, carreras, carreras, carreras…

    Uno de los primeros resultados y muy evidente de tanta prisa es que, cuando vas a 1000, no puedes fijarte en nada más que en ti mismo. En no caerte, en adelantar, en sortear los obstáculos… pues bien, es momento de decir que estamos cometiendo un auténtico error.

    Posiblemente sea uno de los errores fundamentales de nuestra generación, una especie de origen de diferentes males, tanto personales, como comunitarios y sociales.

    No es ningún secreto que vivimos uno de los momentos más individualistas de la historia de la humanidad, donde hemos aceptado que la ansiedad es nuestro inseparable compañero de viaje. De hecho España es uno de los mayores consumidores de ansiolíticos del mundo. Ante esta situación es de vital importancia cuestionarse el sentido de lo que sucede.

    La situación es la que es, y vivimos sin saber muy bien quien pone las reglas del juego pero creemos que hay cosas pequeñas en las que podemos crear grandes movimientos. Para nosotros uno de los grandes factores de cambio es la comunidad.

    Trabajamos día a día para hacer la vida de los miembros de la comunidad más sencilla, nuestros servicios tienen como fin que tu tiempo resulte más cómodo, cosas sencillas, pan en la puerta, la lavandería a domicilio, el cuidado de plantas o mascotas cuando no os resulta posible. Un cumulo de pequeñas cosas que pueden alargar tu tiempo libre.

    Y para el tiempo libre, trabajamos al máximo las zonas comunes, mobiliario de exterior, barbacoas y cuando las condiciones lo permiten jacuzzis o incluso espacios de coworking.

    Pero lo más importante de todos estos espacios es compartir con los vecinos, reconocerse en nuestra comunidad. Sí digo, reconocerse, eso no significa que nos conociésemos de antes sino que los humanos nos parecemos tanto que es muy sencillo “reconocerse” en el desconocido.

    En una ocasión, una buena amiga me instó a pararme y “ver crecer una flor” que asevera, “se hacen a si mismas y son maravillosas”. Sorprendido mi “yo acelerado” me hizo no sólo rechazar la idea sino no entender nada, pararse a ver crecer una flor ¿Quién tiene tiempo para eso? ¿ qué se hace a si misma ?  es evidente que se hace a si misma. Hoy me doy cuenta que si no me paro a ver una flor que se hace a si misma y es maravillosa, haré un montón de cosas pero no seré la parte buena del ser humano, no me dejaré sorprender por lo mágico y feliz de ser parte de un todo.

    Esto en pequeñas capsulas podemos conseguirlo pidiendo sal al vecino y sonriendo, echando una mano a quien sube la compra por las escaleras o simplemente saludando cada día con la simple intención de ser agradable al congénere.

    Finalmente he comprendido que admirar a la flor esta en todos nuestros actos y es simplemente una decisión personal. Una decisión que puede cambiarlo todo.

    Gracias flores.

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